La reconocida creadora de contenido Aida Victoria Merlano sorprendió a su audiencia al realizar una transmisión en vivo desde el barrio donde transcurrió gran parte de su niñez. Durante este recorrido nostálgico, la barranquillera compartió aspectos poco conocidos de sus primeros años, destacando el papel fundamental que desempeñó su madrina en su desarrollo. Según relató, esta mujer asumió una labor de cuidado casi maternal desde que la influencer tenía apenas tres meses de nacida, acompañándola hasta que cumplió los 14 años en un entorno compartido con otros adultos mayores que, aunque no tenían lazos de sangre, fueron pilares esenciales en su formación.
El relato de la influencer también dejó ver su faceta más humana y agradecida al recordar cómo utilizó sus primeros ingresos económicos. Tras consolidarse en el mundo digital, una de sus prioridades fue retribuir el apoyo recibido durante su infancia. Por ello, decidió contratar asistencia para las labores domésticas, permitiendo que su madrina pudiera descansar y mejorar su calidad de vida. Asimismo, emprendió un proyecto de remodelación en la vivienda donde creció, un gesto que describió como un acto de gratitud hacia quienes la protegieron y cuidaron durante su etapa de crecimiento.
Uno de los puntos más reveladores de la transmisión fue la historia detrás de su nombre legal. La joven confesó que, durante los primeros dieciocho años de su vida, fue conocida bajo el nombre de Caroline. El cambio ocurrió en un momento crítico, cuando su madre, la excongresista Aida Merlano, enfrentaba un complejo proceso judicial y su encarcelamiento. Ante la posibilidad de distanciarse para evitar el estigma del escándalo, la creadora de contenido optó por una postura radicalmente opuesta para demostrar su lealtad y respaldo incondicional hacia su progenitora.
Con el objetivo de honrar a su madre, acudió a una notaría para modificar su nombre legalmente. Eligió llamarse Aida, en honor a su madre, y añadió el término Victoria, convencida de que su progenitora saldría triunfante de las adversidades legales que atravesaba en aquel entonces. Según sus propias palabras, le prometió que se convertiría en "Aida la Victoriosa", consolidando así la identidad con la que hoy es reconocida en todo el país como una de las figuras digitales más influyentes de Colombia.
A pesar de la relevancia pública de su actual nombre, la influencer admitió que en su barrio natal la realidad es distinta. Para sus vecinos, amigos de la infancia y familiares, ella sigue siendo simplemente "Caro". Este apodo permanece intacto en su entorno más cercano, demostrando que, a pesar de los cambios legales y el éxito alcanzado, sus raíces y los vínculos afectivos forjados en su niñez continúan siendo una parte fundamental de su vida cotidiana.



