La influencer y gamer británica Belle Delphine, de 19 años, protagonizó una inusual tendencia en internet al poner a la venta el agua con la que se bañaba. Bajo el nombre comercial de "Gamer Girl Bathwater", la joven promocionó el líquido a través de sus redes sociales, donde cuenta con una comunidad de más de 4,5 millones de seguidores en Instagram. La estrategia de marketing consistió en publicar una fotografía dentro de su bañera, acompañada de un mensaje dirigido específicamente a su audiencia de jugadores, lo que generó una demanda inmediata que superó sus propias expectativas.
Cada frasco del polémico artículo tenía un precio de 30 dólares. A pesar de lo extravagante de la propuesta, el inventario se agotó en cuestión de minutos tras el lanzamiento en su tienda online. Ante el éxito comercial, Delphine expresó su sorpresa por el alto nivel de interés mostrado por sus seguidores, admitiendo que no esperaba una respuesta tan masiva. La joven aclaró explícitamente que el agua no estaba destinada al consumo humano, señalando que su uso debía limitarse a fines meramente sentimentales o de colección.
El proceso de creación fue documentado por la propia influencer, quien compartió videos en los que se le observaba llenando los recipientes directamente desde la bañera. Tras el agotamiento de las existencias, Delphine comentó que la experiencia de tomar tantos baños seguidos había sido inusual, pero confirmó que trabajaría en una nueva tanda de productos debido a la insistencia de quienes no lograron realizar su compra a tiempo. Este fenómeno provocó una ola de reacciones en diversas plataformas digitales, donde el tema se volvió viral rápidamente.
Paralelamente al éxito de ventas, surgieron rumores en internet que vinculaban el producto con supuestos problemas de salud, como la aparición de herpes en algunos compradores. La influencer desmintió categóricamente estas afirmaciones, calificándolas de noticias falsas. Según sus declaraciones, la mayoría de los clientes se mostraron satisfechos con la adquisición, llegando incluso a compartir en redes sociales que utilizaban el líquido para cocinar, beber o inhalarlo mediante dispositivos electrónicos, lo que alimentó aún más la controversia.
El caso de Belle Delphine se convirtió en un tema central de debate y humor en redes sociales como Twitter, donde los usuarios crearon una gran cantidad de memes sobre la situación. Este episodio subraya el impacto que pueden tener las figuras de influencia en la economía digital, donde productos con un valor simbólico o excéntrico pueden alcanzar cifras de venta considerables, desafiando las convenciones tradicionales del mercado y captando la atención de los medios internacionales por lo insólito de su propuesta.



