En 2019, la reconocida influencer Belle Delphine protagonizó uno de los fenómenos virales más comentados de la década al comercializar el agua de su propia bañera bajo el nombre de 'GamerGirl Bath Water'. El producto, vendido a 30 dólares por botella, logró agotar todas sus existencias en apenas tres días. Según explicó la creadora de contenido en declaraciones a The Guardian, la idea surgió de forma irónica tras leer comentarios recurrentes de sus seguidores, quienes bromeaban con la posibilidad de beber el agua de su baño, lo que la llevó a convertir esta interacción en un objeto de colección.
El éxito comercial del producto pronto se trasladó a las redes sociales, donde diversos usuarios compartieron videos probando el líquido. A pesar de que Delphine insistió en que el producto debía ser tratado estrictamente como un recuerdo y no como un bien de consumo, la viralidad llevó a situaciones extremas; algunos creadores de contenido en YouTube llegaron a ingerir el agua o incluso a utilizarla para preparar alimentos, como macarrones con queso, ignorando las advertencias de seguridad de la influencer.
Sin embargo, la aventura comercial tomó un giro inesperado y negativo para la creadora. Recientemente, Delphine utilizó la red social X para denunciar que PayPal, la plataforma de pagos utilizada para las transacciones, cerró su cuenta y retuvo 90.000 dólares de sus ganancias sin previo aviso. Según su testimonio, la empresa le impuso una multa de 2.500 dólares por cada botella vendida, alegando violaciones a sus políticas internas relacionadas con la venta de contenidos para adultos, una normativa que, según la influencer, nunca fue comunicada con claridad.
Este caso ha reabierto un intenso debate sobre la transparencia de las plataformas financieras digitales. Organizaciones de derechos civiles, como la American Civil Liberties Union (ACLU), han manifestado su preocupación ante las prácticas de exclusión y bloqueo de fondos aplicadas a creadores de contenido, especialmente aquellos vinculados al sector de entretenimiento para adultos. Estas entidades critican la falta de claridad en los términos de servicio que permiten a las empresas sancionar a sus usuarios de manera unilateral.
Ante las consultas de medios como NBC News, un portavoz de PayPal declinó ofrecer detalles específicos sobre el caso, escudándose en las políticas de privacidad de la compañía. La situación de Belle Delphine se ha convertido en un referente sobre los riesgos operativos que enfrentan los creadores de contenido independientes al depender de intermediarios financieros que poseen una autoridad discrecional sobre sus ingresos.
