Ramiro Lapiedra, nacido en Alicante en 1972, se ha consolidado como uno de los nombres más influyentes y controvertidos en la historia del cine porno español. Con una trayectoria de 15 años, su carrera ha estado marcada por una búsqueda constante de un lenguaje propio, alejado del estándar industrial. A pesar de su éxito, Lapiedra ha confesado en diversas ocasiones el peso emocional que conlleva ser identificado exclusivamente con este género, comparando su experiencia con el malditismo literario de autores como Charles Bukowski, una de sus principales referencias creativas.
El cineasta recuerda que su entrada en la industria fue fortuita, impulsada inicialmente por su relación con Cecilia Gessa, quien bajo el alias de Celia Blanco debutó en el género. Juntos rodaron producciones como 'La orina y el relámpago', una obra que intentaba fusionar la pornografía con el cine de arte y ensayo, alejándose del estilo gonzo predominante. Esta etapa estuvo marcada por excesos personales que Lapiedra ha detallado en sus libros 'Epifanía' y 'Amor, alcohol y coca', los cuales le sirvieron como herramienta terapéutica para superar una época de adicciones que ahora considera totalmente superada gracias a un cambio de estilo de vida centrado en el deporte.
Actualmente, Lapiedra vive una etapa de estabilidad personal y profesional junto a Apolonia, estrella del porno con quien mantiene una relación liberal y sólida. Tras mudarse a Alicante, Ramiro ha redirigido su carrera profesional para ejercer como mánager y estratega de la carrera de Apolonia. Bajo su dirección, la actriz ha logrado posicionarse como una figura mediática de alcance internacional, consolidándose como influencer con millones de seguidores en plataformas como Instagram y Twitter, además de su éxito en OnlyFans, donde gestionan contenido exclusivo para sus suscriptores.
El impacto de Apolonia en la cultura popular se hizo evidente tras su aparición en el programa 'La Resistencia', lo que marcó un punto de inflexión en su carrera al trascender el ámbito estrictamente pornográfico. Ramiro subraya que, al igual que ocurrió con otras actrices de su pasado, la decisión de Apolonia de incursionar en el porno fue una iniciativa propia. Su labor como representante consiste en formar talentos desde cero, una habilidad que también aplicó en el pasado con figuras como Lupe Fuentes, logrando resultados destacados en un mercado global altamente competitivo.
Finalmente, Ramiro Lapiedra busca reivindicar su legado artístico más allá del género sexual. Con proyectos que incluyen la publicación de una nueva novela, el desarrollo de un guion cinematográfico sobre su vida y una película de terror gore protagonizada por Apolonia, el cineasta aspira a que su obra sea valorada por su calidad técnica y narrativa. Su mayor deseo es que el público pueda acceder a sus trabajos anteriores en plataformas digitales, permitiendo que sea la audiencia quien juzgue una filmografía que, según él, siempre fue concebida con una intención seria y artística.

